En diciembre el agua empezó a subir.
El Río Paraná, que siempre le trajo prosperidad de la mano de la pesca y el turismo, hoy se la lleva y no deja nada.
Los pobladores le temen a la Sudestada, que no deje que el agua se vaya.
Que se lleve la esperanza que les queda, que el agua comience a bajar en agosto para terminar de irse recién en febrero del año que viene.
Solo queda la esperanza.
Solo queda el pueblo.
domingo, 8 de mayo de 2016
Con el agua hasta el cuello
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sábado, 16 de abril de 2016
martes, 12 de abril de 2016
Miriam
Esta foto tiene más de seis años. Esta foto se la regalé a mi tía para una navidad.
Ella fue maestra de todo la vida. Maestra apasionada y de corazón. Una maestra que nunca descansó, al punto casi de la obsesión, para mejorar día a día.
No supe lo que fue sino hasta que se jubiló. En la fiesta de retiro, por ejemplo, hubo gente en la puerta muy enojada porque no pudo entrar.
Ahora estas allá, en esa maldita "inmortalidad" que les dicen. Tu hubiese querido un rato más acá.
Mucho luchaste y mucho aguantaste. Ahora estamos más tranquilos.
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